Ya se, vais a decir que qué hace una persona utilizando un Nokia 1600 en estas épocas; pero si esta no es una muestra de la resistencia que tienen los terminales de esta compañía, inclusive los más viejos, no se qué podría ser.
El hombre, de nombre Andrew Cheatle, estaba a la playa, cuando en determinado momento su terminal cayó a las “fauces” de un temible bacalao de casi 12 quilos de peso: “estaba jugando con mi perro y mi teléfono debe haberse caído al agua. Continué llamando, pero perdí las esperanzas después de un par de días.”
Grande fue la sorpresa cuando estaba con su amiga en una tienda para comprar otro terminal cuando ésta le dijo que había recibido una llamada desde su antiguo teléfono: “me dijo que un tipo estaba hablándole de mi terminal y un bacalao, así que me lo entregó y me enteré de que lo había encontrado.”
“Pensé que me estaba tomando el pelo, pero me aseguraba que había pescado al bacalao por la mañana, y estaba limpiándolo para ponerlo a la venta en su tienda cuando se encontró con mi teléfono dentro.”
El honesto pescador cambió la tarjeta SIM por la suya para realizar la llamada a algún contacto guardado en el terminal para poder localizar a su propietario, y como vemos lo pudo hacer sin ningún tipo de percance.
Nokia, o sus responsables publicitarios, no deberían perderse esta oportunidad única de probar la resistencia de sus terminales; y el dueño de la pescadería bien podría aumentar un poco el precio del bacalao, ya que pueden venir con sorpresas como pilas, cucharas, dentaduras postizas, terminales…
Parece una nota para No Es Ficción.
Vía| TheSun
Escrito por Marcelo Avero |
28 de febrero de 2009 |
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General y Nokia.